Los caballos propiedad
de la Federación Hípica Española
Hace algunos
años, allá por los años 70, la Federación Hípica Española emprendió
una política federativa de adquisición de caballos para fortalecer
el equipo español de saltos. Francisco Goyoaga como Jefe de Equipo
español, se ocupaba de “buscar” y encontrar los talentos necesarios
para nuestra escuadra.
Fue un momento,
una situación, en la que esta decisión federativa tuvo un impacto
relevante en la Hípica Española. La decisión se podía ver desde
diferentes prismas, pero lo que era claro es que a nadie le dejaba
indiferente.
La entonces
Delegación Nacional de Deportes, ofrecía importantes cantidades de
dinero, para la compra de caballos para el equipo; a partir de ahí
surgieron los aciertos y los desaciertos, las disputas y los
sinsabores, las negligencias y las virtudes; todo mezclado fue
preparando una situación que tuvo que explotar a la postre.
No se fue a la
Olimpiada de Méjico, por entender la Federación, que no había
suficiente nivel de caballos; Manolo Ordovás, como Jefe de Equipo y
la Federación de entonces, tomaron esa determinación. Cuando entró
la Federación de Mauricio Álvarez de Bohorques, con personalidades
en ella como José Arango, Juan Castillejo, mi padre, y por supuesto
la figura de un Jefe de Equipo “plenipotenciario”, como fue
Francisco Goyoaga, teníamos el “caldo de cultico” inoculado por la
no asistencia a Méjico, de la “compra de caballos federativos”.
Me gustaría
citar algunos caballos federativos, que tuvieron una gran relevancia
en su tiempo:
En los Juegos
Olímpicos de Munich 1972, de los cuatro caballos que corrieron la
prueba de equipos, tres eran de propiedad federativa. Tic-Tac (Silla
Francés por Furioso), uno de los ejemplares mas brillantes en el
aire que he visto en mi vida, completó una ejemplar Olimpiada.
Quiero recordar que estuvo octavo individual y realizó una excelente
prueba de equipos. Fue uno de los caballos que se “voleó” el famoso
triple de Munich 1972. Acorne, un caballo de origen inglés, que bajo
la monta de Luis Álvarez Cervera, compitió en dos Juegos Olímpicos,
Munich y Montreal. En Montreal tuvo una brillante novena posición, y
fue uno de los caballos de más prestigio del equipo español. No
tenía demasiada “marcha atrás”, pero su férrea voluntad y su fuerza,
le hicieron también “pasar” por encima del triple de Munich sin
ningún aspaviento.
Sunday Beau, un
caballo también de origen británico, que con el Duque de Aveyro,
completó el cuarteto olímpico de Munich 72. El cuarto caballo fue el
ejemplar Val de Loire, propiedad de Manolo Calvo, Manuel Herrero y
Enrique Martínez de Vallejo, que estuvo en la décima posición
individual. El séptimo lugar por equipos en una durísima prueba y
dos jinetes entre los diez primeros de la clasificación individual,
ascendieron al equipo español de nuevo al panorama internacional de
nivel.
En Montreal
1976, la Federación volvió a “presentar” a tres caballos de su
propiedad: Acorne, Agamenón y Limited Edition.
Acorne hizo “su”
Olimpiada; estuvo enorme junto con la equitación de Luis; Limited
Edition, un gran caballo (creo que también de origen inglés) estuvo
entre los diez primeros individuales y un jovencísimo Agamenón, que
con José Miguel Rosillo, completó el cuarteto olímpico español. El
cuarto caballo fue el “asimilado” federativo, Val de Loire. De nuevo
dos jinetes entre los diez primeros y un brillante sexto puesto por
equipos, hicieron de estos Juegos, un “mantenerse” a un nivel muy
importante.
Tic-Tac, Acorne,
Sunday Beau, Limited Edition y Agamenon, fueron los caballos
propiedad de la FHE que compitieron en Olimpiadas.
Además de este
“repoker” de caballos, la Federación compró muchos caballos más
como: Sableuse, Sunshine, Lepanto, Romántico, Albaycín, Thor,
Águila Real, Gato Montés, Mullingar, Volvo, Pongo, Lince, Alondra,
Faroles, Chubasco, Dino, Chacal, Burladero, Akrobat, Halcón,
Camborio,…………….
Algunos de ellos
compitieron en Campeonatos de Europa (Albaycin sexto individual en
Aachen) y en Campeonatos del Mundo, ganaron Copas de Naciones por
España, y tuvieron un camino hípico excepcional.
Puede que fuese
una política federativa “no acertada”, pero por lo menos fue un
intento de “hacer algo diferente”, de tratar de perseguir un modelo.
Creo que en su momento, tuvo un acierto decisivo.
Probablemente no
falló el modelo, fallaron algunas personas.
Hace
algunos años comiendo en Bois le Roi, con su dueño y medalla de oro
olímpica Marcel Rozier, hablábamos de “esa” época española y Marcel
me decía: “es esos tiempos, el equipo
español, eran mis mejores clientes de todo el mundo”, “Paco Goyoaga,
se llevó para España, lo mejor de Francia”.