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GIGANTES Y CABEZUDOS EN EL CONCURSO DE MADRID
Por Paloma Varela
Más, la verdad. Esperaba más de este recién acabado Centenario
del Concurso de Madrid. Quitando todos los reconocimientos y
diversos homenajes que se hicieron, los pájaros y los gigantes y
cabezudos, fue primo-hermano del del año pasado y de los
anteriores. Sé de la dificultad que tiene en estos tiempos de
crisis conseguir y mantener los sponsors, parte fundamental del
desarrollo de un evento de esta categoría, y felicito a los
responsables del Club por haber sido capaces de que, un año
más, depositen su confianza en el Concurso Hípico de Madrid.
La organización tendrá que tomar nota de los aciertos y, sobre
todo, de los errores, en bien del Campeonato de Europa que se
celebrará en esa misma pista dentro de un año.
Pista que, todo hay que decirlo, no ha estado en las mejores
condiciones. Yo no entiendo nada de hierbas pero, si desde el
primer día se levantaba con tanta facilidad ¿no habrá tenido
algo que ver el hecho de no haberla utilizado durante tanto
tiempo? Exactamente dieciséis meses sin pisarse. El cambio de
fechas supongo que algo habrá tenido que ver también, pero eso
ya lo sabían desde hacía mucho tiempo y deberían haberlo
previsto; el caso es que el Director Técnico del concurso
estaba, digámoslo suavemente, un poco mosqueado. Como hay
opiniones para todos los gustos ha habido jinetes que han dicho
que tenía muy mal aspecto pero que no se saltaba mal y otros que
en el informe del concurso han escrito que la pista estaba en
malas condiciones. Aquí nos hacemos eco de los dos puntos de
vista.
Me hubiera gustado que la pista de banquetas se hubiera podido
utilizar para no tener que subir hasta la de sociales, pero no
ha sido así; que el paddock no se hubiera encharcado por un
error que se podía haber evitado; que la comunicación entre
estarters y jurado hubiera sido más fluida; que la pista de
ensayo hubiera estado rastrillada y en perfectas condiciones
todas las mañanas y que no hubiera polvo en todos los caminos y
accesos.
Me hubiera gustado que en el paddock se hubiera instalado una
pequeña pantalla como sugerimos el año pasado para que los
jinetes pudieran estar informados del desarrollo de la prueba y
de los recorridos de sus compañeros y de la clasificación.
Me hubiera gustado que la pantalla de información de jinete en
pista, puntos y tiempo hubiera ocupado el lugar que en su día
tuvo, esto es, debajo de la carpa del restaurante Arturo, donde
todo el mundo la ve y, sobre todo los jinetes, ya que estaría
justo enfrente de su tribuna, reservando las escaleras de piedra
que hay entre la entrada y salida de caballos para que jinetes,
mozos y preparadores vean los recorridos, como se hizo toda la
vida de Dios. El acceso a la pista es una preciosidad y esa mega
pantalla solo consigue que pase desapercibido.
Me hubiera gustado que la megafonía hubiera funcionado todos
los días y en todas partes bien pero parece que es imposible. Y
que no hubiera habido fallos con los programas, que en alguna
ocasión salieron hasta tres distintos el mismo día.
Me hubiera gustado que no hubiera habido los problemas que se
produjeron con las acreditaciones. Este año se entregaban en la
entrada principal y hubo tales colas que varios jinetes tuvieron
que volver varias veces para conseguirlas. Por cierto, hubo
ratos en que había un par de chicas que sólo hablaban alemán (al
parecer la empresa contratada es alemana), así que hubo gente
que tuvo que acreditarse en España hablando inglés. Tela.
Me hubiera gustado que el recinto del concurso no pareciera un
estado policial. Lo de los guardias jurados, porteros o como se
llamen ya ha pasado de castaño oscuro. He visto parar en la
puerta a un jinete (español, para más señas) y cogerle la
acreditación para comprobar que era el de la foto. Por supuesto
iba vestido de concursista. Y ojo que no les echo la culpa a
ellos sino a sus superiores.
Me hubiera gustado que la carpa VIP, más conocida como el
tontódromo, estuviera llena de gente viendo el concurso, pero
no fue así y es normal. Entiendo que los patrocinadores invitan
a su carpa a quienes les da la gana. ¡Hasta cinco personas había
en el acceso para controlar la entrada! Yo subí poco porque,
primero hacía un calor sofocante, era una verdadera sauna, y
además no me dejaron hacer fotos desde allí ningún día. ¡Es
que vienen los famosos y quieren intimidad! me dijeron.
¡Casi me da un pasmo! Me dieron ganas de decirle al portero “En
cualquier concurso del mundo los “famosos” son los jinetes,
menos aquí”, pero insisto, él estaba cumpliendo órdenes. Y
además el marketing y cuatro mamarrachos a los que llaman
famosos es lo que les importa a las empresas y a cierta prensa,
y no los caballos.
Un
año más fui testigo de cómo impidieron la entrada a dos jinetes,
otra vez españoles, que iban acompañados de sus esponsors,
porque uno de ellos no llevaba la acreditación. El comentario
fue “Esto es increíble. No pasa en ningún concurso del mundo”.
Pero sobre todo me hubiera gustado que hubieran invitado a las
grandísimas figuras que un día se pasearon por la pista verde de
Madrid. Jinetes como Pedro D’Oriolá, Piero o Raimundo D’Inzeo,
Hans Günter Winkler, Sönke Sönken, Nelson Pessoa, Gilles
Bertrand de Balanda, John Whitaker y muchos más, leyendas de la
equitación que formaron parte también de este concurso y cuyos
éxitos nos hicieron pasar tan gratos momentos. Hubieran dado al
Centenario (de una actividad DEPORTIVA, no nos olvidemos), mucho
más empaque y categoría. La foto de todos ellos juntos hubiera
sido un bonito recuerdo. Pero tampoco, al parecer, tuvo interés
por parte de la organización.

No se puede decir que todo lo del concurso fuera malo. Ni mucho
menos y además esta crítica es totalmente constructiva, con el
único deseo de que cada año se hagan las cosas mejor. El
Concurso de Madrid es un gran concurso, pero es una pena que con
cien años de historia se cometan todavía fallos que son
fácilmente mejorables con más esfuerzo que presupuesto.
Me parece que para el año que viene se van a tener que cambiar
muchas cosas. Se va a celebrar un Campeonato de Europa en
nuestro Club y hay mucho trabajo por delante. El más urgente,
sin duda, es solucionar el problema de la pista. ¿No quedamos en
que se iba a celebrar el Centenario en septiembre como prueba
para el Campeonato de Europa? Pues no se qué habrán opinado los
responsables de la FEI pero no creo que se hayan ido muy
contentos.
Siendo un asunto menos importante, también tendrían que cambiar
la sala de prensa que, de momento, para cuatro gatos que van no
está mal, aunque es donde se hacen los programas y hay bastante
ruido, pero como vengan el año que viene cerca de doscientos
periodistas ya me explicarán dónde y en qué condiciones los van
a meter. Y lo que digan ellos es lo que vamos a exportar al
resto del mundo. Por cierto, ¿quién es el responsable de prensa
del concurso?
También la entrada principal al recinto, por el lado del
picadero cubierto, deberían cuidarla un poco y darle más
importancia, entre coches mal aparcados, distintos tipos de
material apilado, cintas plásticas señalando accesos, la tierra
y el polvo, el aspecto es un poco cochambroso.
En lo deportivo ya os contó Carolo casi todo. El recorrido del
Gran Premio fue bonito y competido y el de la Copa del Rey, en
mi opinión, demasiado exigente. A lo mejor estaba un pelín más
bajo que el GP pero, repito es mi modestísima opinión, mucho más
técnico y difícil de montar. Al final los números
cantan y no hubo más que dos ceros. Una pena los cuatro puntos
de Manuel Añón y Alfredo Fernández Durán. También es verdad que
algunas de las calles y combinaciones de este concurso serán
probablemente parecidas a las del Campeonato de Europa del año
que viene.
Yo me quedo con dos recorridos de cuatro puntos, sin dudar. El
de Michael Whitaker que montó exactamente como había que
hacerlo (“Mis caballos están saltando muy bien pero
creo que me está faltando un poco de suerte en este concurso”),
y el de Pinki Toda que, como digo siempre, monta de
cine. Y nadie le hace ninguna publicidad. Estaba un poco
nerviosa antes de empezar el recorrido que su preparador
calificó como “suficientemente difícil”. “Tengo
unos caballos muy valientes y cuando necesito su ayuda siempre
están ahí”. Es una delicia verla montar. Magnífica
amazona y magnífica persona.
Pascal Levy, Ismael García Roque (¡qué gran concurso ha hecho!)
y Rafi hicieron sonar el himno español. Este último pasó por
encima del muro a 2,20 m. como suele decirse coloquialmente
“fumándose un puro” con un caballo que no había corrido nunca.
Por cierto: ¿a nadie se le ocurrió que quizá hubiera sido una
oportunidad magnífica para hacerle una despedida como se merece
a Guaraná Champeix, dada la cantidad de éxitos que le ha
proporcionado a la hípica española?.
De las constantes “movidas” federativas para qué hablar. Tal
como anunció Carolo antes del concurso se presentaba un “CSI
calentinto” y así fue. No solo por las altísimas temperaturas,
que es algo que no podemos achacar ni a la organización ni a la
FHE, sino por el ambiente que ha conseguido crear en torno a
este ya “famoso” Mundial de Kentucky. Mira que cuando empezamos
en la Meydan se respiraba un buen ambiente y las cosas parecía
que iban bien, al menos entre los jinetes, bueno pues ya lo han
conseguido. Ya está todo el mundo cabreado. Conversaciones
subidas de tono, reuniones, jinetes enfadados, rumores y hasta
cortes de manga. Una verdadera pena. Es ley de vida que las
decisiones que toman los responsables federativos no son siempre
bien tomadas por todos (leed las declaraciones de Michel Robert
sobre su no inclusión en el equipo francés para Kentucky, por
cierto muy correctas. Otra cosa es lo que haya dicho en
privado), pero las chapuzas, las faltas de respeto a algunos
jinetes, los agravios comparativos y las malas formas son señas
de identidad de algunos de los que llevan muchos años
“dirigiendo el cotarro”. Demasiados.
Tengo que agradecer a la organización del Concurso de Madrid
que dejara salir a dar una trotada por la pista a los niños que
corrieron el Maxi-Mini. La pista verde del Club de Campo, digan
lo que digan, impone. A caballos y a jinetes, así que a los
niños y a los ponis mucho más. Creo que fue una de las pruebas
más entretenidas; los jinetes profesionales se volcaron con los
niños que me parece que lo hicieron francamente bien y el
público respondió entusiasmado. Montones de amigos y conocidos
nos felicitaron por el desarrollo de la misma y lo vieron como
un gran acierto. Dada la particularidad de esta prueba creo que,
si se hiciera en otra ocasión, sería mejor hablar con los
jinetes antes y que se matricularan los que quisieran correrla y
no obligar a los diez primeros de la prueba pequeña. Esta vez ha
habido suerte porque casi todos quisieron colaborar pero se
pueden originar problemas con niños de por medio y eso ya no
tiene gracia. Otra cosa es que las normas de la FEI lo permitan.
Y acabo. Me dicen que el año que viene solo se va a celebrar el
Campeonato de Europa en la pista verde, es decir que no va a
haber el Concurso de Madrid de Mayo, el de siempre. ¿Por qué?
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Si no puede ser un
cinco estrellas, que hagan un buen internacional. Que se llena
de público hasta la bandera es seguro, que todos los jinetes
que vinieran a correr el Campeonato de Europa vendrían también
en Mayo no hay duda, al suelo de la pista, según dicen algunos,
también le vendría bien… blanco y en botella…
Y por favor, se haga lo que se haga en Mayo, en Septiembre o en
cualquier concurso, tened un poquito de cuidado en la secretaría
del Club y cuando en los programas pongáis Luis Álvarez,
añadidle, si no os importa, “Cervera”, Luis Álvarez Cervera,
como suena. Como lo hemos visto escrito miles de veces. Luis
Álvarez Cervera, que monta en el Club de Campo de toda la vida,
el mejor jinete que ha tenido la hípica española en muchos años.
Y que siga.
La mejor de las suertes para el equipo español que vaya a
Kentucky y lo mismo para el Comité Organizador del próximo
Campeonato de Europa.
Estoy segura de que centrándose más en lo meramente deportivo
las cosas saldrán todavía mejor que este año; ah! y lo de
entretener al público ha estado muy bien, pero les recuerdo que
en la hípica ya tenemos bastantes “pájaros, gigantes y
cabezudos”.
PALOMA VARELA
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