CAROLO LÓPEZ-QUESADA

 
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Eddie Macken; uno de los reyes del talento.

 Estoy segura de que todos los que leéis esta página web habréis oído hablar de Eddie Macken, pero me gustaría profundizar un poco y conocer algo más de este magnífico “jinete nato” como lo definió el maestro Hans Günter Winkler.

 Ganador cuatro años consecutivos del prestigioso Derby de Hickstead (1976-1979),  ganador del Derby de Hamburgo en 1976, dos veces medalla de plata individual en Campeonatos del Mundo: en Hickstead en 1974 (con Pele) y en Aachen en 1978 (con Boomerang) y medalla de oro individual en el Campeonato de Europa de 1977 con Pele. Formó parte junto con Paul Darragh, el Capitán Con Power y James Kernan del famoso “dream team”, equipo irlandés ganador en propiedad del Aga Khan Trophy al haber conseguido la victoria tres años consecutivos en la Copa de Naciones, de 1977 a 1979; tomó parte en dos Olimpiadas, Barcelona 1992 y Atlanta 1996 y fue entrenador del equipo irlandés en Atenas 2004.

 Eddie Macken nació en Granard, Irlanda, el 20 de Octubre de 1949 y empezó montando ponis y caballos en la granja familiar. Por las tardes montaba en la finca de unos vecinos y estos, viendo que tenía talento, lo llevaron a casa de Iris Kellet. En aquel momento la Señora Kellet era la mejor entrenadora de Irlanda y una de las mejores de Europa y tenía un palmarés como para asombrar a cualquiera.  Así,  lo que en principio iba a ser una experiencia de seis meses se convirtió en un trabajo de seis años y Eddie Macken pasó, en poco más de un año, de montar potros a representar a Irlanda en su primera Copa de Naciones en Dublín. Tenía un instinto especial y un asiento excepcional adquirido, según sus propias palabras, probablemente por las muchas horas que había pasado a caballo sin montura.

 Su primera experiencia en Hickstead la califica de “intimidatoria”. Correr con David Broome y Harvey Smith, auténticos monstruos de la época, poder montar en la misma pista que ellos, verlos trabajar sus caballos y observar lo que hacían era una magnífica oportunidad de aprender.

 Sus éxitos internacionales empezaron a principios de los setenta y llegaron a lo más alto cuando quedó segundo en el Campeonato del Mundo con Pele, en 1974. A raíz de este éxito le invitan a Alemania a montar en verano y Alwin Schockemöhle le propone irse a trabajar con él. Macken piensa que va a ser el tercer o cuarto jinete de la cuadra y le contesta que no. A la semana siguiente recibe una llamada de Paul, hermano de Alwin, y esta vez no puede negarse. “No tenía ninguna necesidad de irme, en Irlanda montaba los mejores caballos, llevaba una vida estupenda y era feliz, pero necesitaba algo más. Durante el tiempo que monté con Iris Kellet corríamos todos los fines de semana y ganábamos casi todas las pruebas, pero mi ilusión era dar el salto al circuito internacional de Europa y ver en qué lugar me encontraba con respecto a los demás. Creo que a Iris no le gustó mucho mi decisión pero entendió perfectamente mis motivos. Lo que aprendí con ella me sirvió siempre. Hemos sido grandes amigos toda la vida”.

 

“Empezar en Alemania no fue fácil. No sabía ni una sola palabra de alemán, no conocía a nadie del entorno internacional ni nadie sabía nada de mí y Alemania en enero no era el sitio más agradable,  pero empezamos a ir de un concurso internacional a otro, todos los fines de semana y no me costó mucho adaptarme. Montaba con jinetes profesionales que tenían las mismas metas que yo. Me daba cuenta de que cada día daba un paso adelante y mis éxitos en las pistas me animaban a seguir trabajando y no echar de menos ni mi casa ni a mis amigos”.

 Y así fue como llegó a su vida Boomerang, un alazán castrado de 1,68 m, nacido en 1966 en la finca de James Murphy.  El criador lo mandó a desbravar a casa de Iris Kellet y  Macken lo montó con cuatro años. De allí pasó a  Inglaterra donde lo montó Liz Edgard y ésta y su marido Ted se lo vendieron a su vez a Paul Schockemöhle.  Y Boomerang se volvió a cruzar en el camino de Eddie Macken. Easter Parade era el caballo que montaba  por aquel entonces pero había tenido un accidente en el viaje de vuelta del concurso de Hickstead que se había suspendido y  Paul  le dijo a Macken refiriéndose a Boomerang: “Vete montándolo de momento hasta que encontremos otro mejor”. El jinete recuerda: “Yo ya conocía el caballo y cuando lo volví a montar, la verdad, no albergaba muchas esperanzas de éxito. No era el más fácil, tenía una boca muy complicada y no mostraba demasiado poder. Era un caballo de velocidad pero francamente no me pareció que pudiera llegar a sacarle mucho partido”.

 Pero caballo y jinete conectaron a la perfección y empezaron a ganar un gran premio detrás de otro hasta un total de 32 (entre primeros y segundos), derbis y copas de naciones por toda Europa y América, ocupando el puesto número uno del mundo en los años 76, 77 y 78.

 Ambos llegaron a la final del Campeonato del Mundo en Aachen 1978 y en el cambio de caballo Macken cometió un error con  Pandur Z y sumó un cuarto de punto por pasarse del tiempo. Le costó la medalla de oro. “Boomerang merecía ser el Campeón del Mundo. Bueno, lo fue puesto que fue el mejor caballo. Yo no. Yo fui el que cometió el error”.

 Durante treinta años corrió el concurso de Dublín y la mayoría de esas veces formó parte del equipo irlandés. Le motivaba más correr por equipos que individual.  “Soy un jinete de equipo más que individual y me gusta la tensión que produce. Para un jinete irlandés correr el Trofeo Aga Khan es lo más importante. Las tribunas se llenan, el público te anima y la presión es tremenda”.

 Cuando se celebró esta prueba en 1977 el destino del trofeo estaba, una vez más, en manos de Eddie Macken y Boomerang. Si hacían cero se quedaba en Irlanda por primera vez en quince años. Como recuerda Con Power “Eddie salía el último y tenía que hacer cero, la tensión se cortaba en el aire, fui a verle antes de salir a la pista pensando que quizá su cara expresara algo de nervios, pero no había ni rastro. Estaba impertérrito, entró en la pista y cuando salió el trofeo era nuestro ”.

 A Macken se le prohibió participar en los Juegos Olímpicos de Montreal porque era profesional y tenía un esponsor. En otros países no eran tan estrictos con los reglamentos. Recuerda que cuando vio a Alwin Schockemöhle regresar de Canadá con la medalla de oro individual pensó que podía haber sido suya.

 En el Campeonato de Europa de 1979 en Rotterdam tampoco tuvo suerte. Boomerang no tocó una barra en los primeros tres recorridos y fue junto con Con Power (Rockbarton), Gerry Mullins (Ballinderry) y John Roche (Maigh Cullin) bronce por equipos; Macken iba primero en la individual pero una decisión de última hora del juez de ría le llevó al cuarto puesto.

 En Septiembre del mismo año, caballo y jinete fueron a Calgary donde ganaron la prueba grande todos los días y el du Maurier Classic Grand Prix; de ahí a Wembley a por su cuarto triunfo en el Gran Premio del Horse of the Year Show. De ahí al Dublin Indoor ganando las pruebas más importantes y consiguiendo un tercero en el Gran Premio, y para acabar el año, cuartos con doble cero en el Olympia, en Navidad.

 Boomerang fue retirado en 1980 por una lesión y en 1983, con 17 años tuvo que ser sacrificado. Está enterrado en la finca de Eddie Macken en Irlanda. Cuatro árboles de hoja perenne custodian su tumba.

 En  el año 2000 el jinete irlandés se trasladó a vivir a Canadá  donde monta y da clases. “Me encanta enseñar. Tengo algunos juniors muy, muy buenos y con muchísimo talento. Me gusta verlos correr y me pongo más nervioso que si lo hiciera yo. También he ayudado a muchos profesionales de la Costa Oeste. Tengo un buen número de jinetes dispuestos a aprender y a trabajar para llegar muy lejos. Y eso me gusta.  Me llevó bastante tiempo pasar de ser un jinete en activo del circuito internacional europeo a dar clases en Estados Unidos y acoplarme al sistema americano. Estoy muy contento haciendo mi trabajo. Me gusta enseñar aunque al principio me resultaba difícil explicar cómo hacía yo las cosas. No me gusta dar muchas instrucciones. Me gusta ir a lo más sencillo.”

 De su época gloriosa recuerda con especial admiración a John Whitakeres un genio”; también a Nick (Skelton) y Michael (Whitaker).”Son un poco más jóvenes que yo y recuerdo cuando aparecieron por los concursos. Yo ganaba todo en aquella época. Añadieron una nueva dimensión a la hípica. Eran tan, tan competitivos y tan difíciles de batir… y lo son todavía. Siempre habrá gente nueva pisándonos los talones. Todavía recuerdo a Rodrigo (Pessoa) montando un poni en la pista de atrás de Hickstead y hoy es uno de los “antiguos”.

 “No me puedo quejar. He tenido mucho éxito en mi carrera deportiva. Soy una de esas personas a las que les gusta aprender algo cada día y he aprendido que todos los caballos tienen algo que ofrecer. Cada uno es un reto y hay que intentar sacar lo bueno de cada caballo. Lo más importante para conseguirlo es tener paciencia.  Todo el mundo me dice que si hubiera tenido la misma paciencia con las personas que con los caballos habría llegado más lejos en la vida”.

 Diez años después de su última participación en concursos en Irlanda, Eddie Macken, invitado por el jefe de equipo Robert Splaine, volvió a correr la Copa de Naciones de Dublín en Agosto de 2008, montando a Tedechine Sept, logrando un brillantísimo segundo puesto para su país. Sus compatriotas, una vez más, lo recibieron como a un héroe.

 

Paloma Varela.

 

Desde estas líneas quiero agradecer el trabajo realizado a paloma Varela, por este excepcional artículo de uno de los más grandes jinetes que han existido en nuestro mundo hípico.

Gracias.

Carolo López-Quesada

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