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EN ASTURIAS CON ROSARIO CABANAS
Si hay algo que caracteriza a los hípicos es que
somos muy intensos; solo sabemos hablar de caballos y a veces a
los ajenos a este deporte les parecemos bastante aburridos.
Llevo casi dos meses en Asturias intentando
desconectar un poco de caballos, ponis y alumnas pero es
imposible. Desde que existe internet no puedo dejar de estar al
día de la actualidad hípica. Este verano además Pepe se
ha traído un caballo al Forcón donde va a montar todos
los días, allí el padre de Sergio Alvarez Moya le ha
ofrecido montar un pony a mi hija Claudia que por supuesto ha
dicho que sí, he tenido a media familia corriendo la Ruta de la
Cerdaña y llamando todos los días para contarnos y además está
pasando unos días con mi familia aquí en Luarca Rosario
Cabanas. Vamos, ¡que no hay forma de salirse del carril!
Quedamos con Pepe para ver la Copa de Naciones
de Hickstead en Eurosport. ¡Qué maravilla disfrutar de este
canal de televisión¡¡Qué gusto ver concursos hípicos¡ Rosario
nos pregunta por algunos de los que corren. Nos quitamos la
palabra entre los tres disfrutando con los caballazos que vemos.
Mira, que sale Pili Cordón. ¡Qué caballito más mono el
Herald¡ ¿Te hubiera gustado estar metida en la rueda que están
estos ahora? le pregunto. “Me hubiera encantado
pero económicamente se ha puesto muy
difícil”.
Como ella misma dice, Rosario no ha hecho otra
cosa en toda su vida más que montar a caballo. “Mi padre
me dejaba en el colegio a las nueve de la mañana y a las once
venía mi madre a recogerme para llevarme a montar”. Nos
da la risa a los tres, claro. No es ninguna novedad para
nosotros puesto que fuimos testigos. Mientras bebe su coca-cola
charlamos de lo divino y de lo humano.
“¡Qué bien montan todos ahora, ¿verdad?, y qué caballos¡ Si
hubiéramos pillado uno de éstos, ¿eh?”.
Rosario
ha ganado más de cincuenta grandes premios nacionales y más de
veinte internacionales, corrió todos los Campeonatos de España
de Infantiles y Juveniles y ni se acuerda de cuántos ganó,
corrió tres Campeonatos de Europa de Juveniles y los Juegos del
Mediterráneo de Atenas en 1991 donde solo consiguió batirle en
el Gran Premio Roger Yves Bost. “Es
el concurso que recuerdo con más cariño y el premio que más
ilusión me hizo. Ahí de verdad competí con los mejores jinetes
de la época. Fue un subidón”.
Con
dieciocho años ya lo había ganado TODO en España. Entonces, con
gran disgusto de su madre, se fue a Bélgica a casa de Necco
Pessoa. “Estuve cuatro meses y fue
una experiencia increíble. Trabajé mucho pero aprendí un montón.
Me hubiera gustado quedarme más tiempo y de ahí haber pasado a
otra cuadra pero no podía dejar colgada a mi madre con todo el
tinglado de caballos que me había organizado en Madrid. Lo que
más me
hubiera gustado hubiera sido quedarme allí,
correr concursos por Europa y aprender. Hace pocos años volví a
Bélgica, estuve un año allí instalada pero no fue lo mismo. Hay
que ser joven para irse porque allí siempre nos llevan la
delantera, desde muy jóvenes son profesionales y montan mucho
mejor y, sobre todo, saben mucho mas de caballos”.
María
Luisa Arrate, madre de Rosario, había empezado a montar a
caballo con catorce años y se convirtió en su pasión y aunque
montó toda su vida, yo siempre decía que era “parte del paisaje
del Club de Campo”, nos cuenta Rosario una cosa curiosa y es
que solo corrió concursos hasta los veinticuatro años “que
se casó y se puso a parir hijos y ya no volvió a correr más.
Luego empezó a prepararnos los caballos a mí y a mis hermanos”.
Durante ese tiempo corrió todos los concursos nacionales y
algunos internacionales tanto en España (como el de Madrid) como
en Europa.
Rosario y Pepe se van al concurso del Forcón,
allí la conoce todo el mundo. Se ha pasado muchos veranos
corriendo en Asturias y la gente aquí es muy aficionada y con un
palmarés así es difícil que te olviden. Monta el caballo nuevo
de Pepe. ¿De verdad crees que estoy montando mejor?,
le pregunta, “me lo ha dicho más
gente”.
La
primera pony que yo vi en mi vida era la Puff de Curro
Goyoaga. Después pasó bastante tiempo hasta que Rosario tuvo a
la Hormiga, y un poco después a Pie Veloz. “Como no
había pruebas para ponis tenía que correr las de metro veinte”.
Luego vinieron Jabalino, Pelusa (con la que corrió su primer
Grupo I cuando Rosario tenía 13 años), Sayonara, Circée,
Jutland, Kabila, Helas y tantos y tantos caballos. “He
montado caballos de todos los tipos. Quizá el mejor fuera
Júpiter. Era de Alfonso Segovia. Mi madre estuvo a punto de
comprarlo pero al final no lo hizo y mira tú por donde nos salió
bien porque al poco tiempo el caballo se quedó cojo”.
Pero sin duda su gran caballo fue Cometa. Lo había criado su
madre. Era hijo de Aligoté y con él Rosario ganó todo lo
imaginable. “Cuando lo retiramos le
buscamos un hotel de cinco estrellas, siempre se esforzó al
máximo y se lo merecía. Una de las cosas que menos me gusta de
la gente joven de ahora es la falta de respeto por los
caballos”.
Hoy
cenamos una lubina en casa. Rosario es una invitada muy
agradecida porque come de todo y todo le gusta. “¡Qué
deporte hacemos tan delicioso que te permite correr con más de
sesenta tacos y hacerlo bien! ¿verdad?” Yo le digo que
sí, pero que hay que estar en forma. “Sí, es verdad. No
puedes engordar”. Por supuesto no es su problema porque
come como una lima y está estupenda. “Ponme un trocín más
de tarta Palo, que está muy rica”. Comentamos que la
hípica es un deporte muy familiar y que hay muchos padres
corriendo con sus hijos y eso es una delicia.
Hablamos de los jóvenes de ahora, de las niñas,
de la mayoría de amazonas en muchos concursos. Sus compañeros de
equipo fueron Alfredo Fernández-Durán, Cayetano Martínez de
Irujo, Gigi Sarasola, Paco Parra, Pedro Sánchez Alemán.
“Lo pasábamos genial. Jamás me he sentido discriminada por ser
mujer y por supuesto creo que una chica puede montar igual o
mejor que un hombre”.
Me
habla de lo que le hubiera gustado haberse quedado en Europa
cuando fue con dieciocho años, de la ilusión que tenía. Noto que
lo dice con sinceridad y con algo de nostalgia. Esa ilusión y
esas ganas de aprender no las veo en la mayoría de los jóvenes
que corren por España hoy en día. “El
problema de la gente joven es que no quiere aprender, enseguida
creen que lo saben todo. Y la falta de respeto que tienen con
sus profesores, las contestaciones que les dan. Con las
facilidades que hay ahora para irse a montar a Europa prefieren
quedarse aquí, comprarse un súper caballo fuera, porque aquí
nadie compra nada, y solo les interesan las clasificaciones.
Irse fuera y empezar haciendo camas y montando potros es muy
duro pero es la única forma de aprender de verdad y eso no lo
aguantan. Nuestros jóvenes tienen menos afición. Quizá son más
aficionados los padres pero como casi ninguno viene del mundo
del caballo…es muy difícil”.
"Por supuesto el sentimiento, el talento solo lo
tienen algunos, pero sí creo que se puede aprender a montar. Y
es muy importante tener a alguien pie a tierra para que te ayude
y te corrija y te diga lo que tú no ves”.
Otra coca-cola para Charito y una nécora. La come
a una velocidad de vértigo, como si fueran pipas. Le digo que
cada vez se parece más a su madre. “¿En qué, en lo del
marisco, en lo de comer o en el frío?” “En todo”,
le digo. Nos da la carcajada. Estamos viendo Dublín. Le señalo
la tele y le pregunto “¿qué te parece cómo monta esta niña? Deja
la nécora un segundo y se queda mirando la pantalla “Monta
de p.., ¿quién es?” Le digo que es
Penélope Leprevost y le pongo un poco al día. Alucina. Entonces
nos imaginamos que podría haber sido ella… Pero el destino la
llevó por otro camino. No pasa nada. Está encantada y feliz y se
le nota. Ha dormido mucho en Luarca y ha desconectado un poco,
que falta le hacía. Se reincorpora en unos días a su trabajo en
Madrid para preparar los caballos de Fernando Urrutia. Va a
correr el concurso de Ancades. “Un caballito de éstos como
el de la francesita no estaría mal ¿verdad?”. “Un
par de ellos” le digo yo. Con las ganas que tiene sería un
placer volver a verla correr un buen caballo.
Cada vez hay más gente que vuelve a correr y a
ganar después de haber dejado de montar durante años. Rosario no
se ha bajado nunca del caballo y ahora está en la mejor de las
condiciones. Y tiene talento, sentimiento y afición.
“Me
gustó muchísimo montar con Henk Nooren. Creo que es un gran
entrenador y nos enseñó un montón. De los jinetes españoles creo
que el mejor es Luis Alvarez Cervera (para el que también ha
montado mucho tiempo), Rafi, Fanfa, Richi… Pero no hay nadie en
el mundo como Michel Robert. Lo que hace es magia. Es
impresionante. De las chicas me gusta la americana”.
Después de varios nombres deducimos que “la americana” es
Meredith Michaels Beerbaum.
Nos damos un paseo por esta maravilla que es el
puerto de Luarca. “Desde Alfredo la Federación ha caído en
picado. ¡Qué pena! Alfredo, es Alfredo Goyeneche al que
tanto echamos de menos algunos.
Nos cuenta muchísimas anécdotas sobre su
estancia en casa de Necco Pessoa, sobre Michel Whitaker
“Es un cachondo”, o su experiencia en Bélgica,
pero algunas no se pueden reproducir que esta web la lee gente
muy joven. Otra carcajada. Está deseando llegar a casa porque mi
hermana María le ha preparado unas lentejitas “Me
encantan. Y luego una peli y a la cama” Me dice María
que nunca las termina de ver porque se queda frita. Mañana vamos
al Forcón. Le pregunto si viene a comer. “No. He quedado
con Marcel Menéndez (que ha vuelto a correr después de
trece años sin aparecer por las pistas). Es muy buen tío,
me llevo muy bien con él”.
Y en un par de días nos vamos al CHAS donde
igualmente volverán a demostrarle su cariño tantos aficionados.
Todos estamos deseando verla correr grande. Está claro que en
nuestro deporte con un buen caballo nunca es tarde.
¿Pepito,
cuándo vamos a Viñao a tomar una fabada?
Y a
Pepe se le ponen los ojos como platos nada más oír la palabra
mágica, “El viernes, Charito”. Vamos a
llegar a Madrid, un año más, como vacas. Bueno mayormente yo
porque ellos, encima, no engordan. Y todavía nos quedan dos
concursos en el CHAS y el de las Mestas.
¡Dios
mío de mi vida y yo pretendiendo desconectar!
PALOMA VARELA
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