CAROLO LÓPEZ-QUESADA

 
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Ryan’s Son, visto por Harvey Smith.

 

Hace algún tiempo, Paloma Varela, nos escribió un precioso artículo de la historia hípica de Ryan’s Son. El primer gran caballo de la vida deportiva del genial John Whitaker, caballo con el que ganó la “plata individual  olímpica alternativa “ en Rotterdam 1980, además del mismo metal por equipos.

Además de ello, tuvo una plata olímpica más por equipos en Los Ángeles 84, un bronce por equipos en el mundial de Dublín 82, y dos medallas de plata en el Campeonato de Europa de Hickstead 1983.

El palmarés de Ryan’s Son, es excepcionalmente amplio y prestigioso.

El caballo era un hijo del pura sangre Ozymandias.

El padre de Ozymandias, era el pura sangre Doutelle, que traía todo el peso de la dinastía  de “los Prince “ ( Prince Chevalier-Prince Rose-Rose Prince,…).

La madre de Ozymandias, era la yegua pura Statuette, una hija directa del gran Nearco, con una líne materna cargada de grandes sangres como las de Hyperion, Sir Gallahad III, Ajax, …….

En el libro que hemos utilizado para ofrecer impresiones  ,y anécdotas hípicas , de Harvey Smith, hay un capítulo en el  que habla de Ryan’s Son. En él , cuenta lo siguiente:

Ryan’s Son, era otro gran caballo de Yorkshire. Solamente por el número de saltos que dio, puede ser considerado uno de los grandes. Comenzó saltando con 4 años, y hoy en día a sus 17 años, todavía se encuentra en la élite del salto. Cuando lo mirabas, parecía un auténtico caballo de carro; nada más.

Cuando yo trabajaba para el comerciante de caballos Trevor Banks, le dije que lo comprásemos.

Trevor me preguntó, cuál era el precio del caballo. Yo le respondí que era de 2.000 libras esterlinas, y me contestó,__ No estoy preparado para tener un caballo de ese precio, y verle cada mañana esa  cabeza tan espantosa que tiene ___.

No compramos el caballo, y al final cayó en manos de John Whitaker. Ese fue el “mejor día de trabajo “ de John Whitaker.

De las primeras treinta Copas de Naciones, de John, veintinueve debieron ser con Ryan’s Son . No creo que hayan existido muchos caballos que hayan realizado tanto doble recorrido sin falta en Copas de Naciones, y en Grandes Premios internacionales.

A continuación, reproducimos el interesante artículo de Paloma Varela, sobre la vida de Ryan’s Son.

Ryan’s Son, el caballo que cambió la vida de John Whitaker

 En la granja que John Whitaker tiene en Yorkshire, guardada en la barra del bar, hay una caja con un trocito de hueso y unos fragmentos de la crin y la cola de Ryan’s Son, el caballo castaño que Donald, padre de John, pensó que era puro talento y que a John, a primera vista, le pareció un caballo de tiro, con una cabeza muy grande, los pies enormes, demasiadas partes blancas en su cuerpo, el cuello como el de una oveja y relativamente pequeño.

 Pero en el plazo de 24 horas Ryan’s Son se convirtió en el factor decisivo en el destino de John Whitaker: podía seguir siendo repartidor de leche cada mañana de la vaquería que tenía su familia o convertirse en el deportista que es hoy, condecorado con la MBE (Medalla del Imperio Británico), uno de los más grandes jinetes del mundo, con montones de premios y medallas a sus espaldas.

 Ryan’s Son tenía una puntuación muy baja en la tarjeta de la British Show Jumping Association cuando le fue entregado a John por Malcolm Barr, quien más tarde se convertiría en su suegro. Caballo y adolescente conectaron inmediatamente llegando a ser el objetivo a batir en concursos locales de los alrededores de Huddersfield.

 Así, Ryan’s Son con seis años y John con diecisiete, se matricularon en el Great Yorkshire Show planteándose la prueba más dura de sus carreras. El resultado, 20 puntos en total, disgustó mucho a John que salió de la pista humillado ante sus amigos, compañeros de colegio y familia.

 “Estaba hundido” dice John, “y le dije a mi padre en el camión de vuelta a casa que no quería volver a correr a la mañana siguiente”.Donald Whitaker se hizo el sordo ante el comentario de su hijo y un reacio John y un entusiasta Ryan’s Son volvieron al concurso al día siguiente, ganando la prueba y derrotando a los entonces héroes del adolescente, David Broome y Harvey Smith.

 “Fue increíble”, recuerda John, “los había admirado toda mi vida, en particular a Harvey Smith porque era de Yorkshire. ¡Siempre había tratado de copiarles y les había batido! ¡Cómo te puede cambiar la vida en un solo día! Desde entonces, nunca jamás volví la vista atrás. Ryan me dio a conocer y si no hubiera sido por él, hoy todavía seguiría siendo el lechero.”

 El castaño castrado, que parecía un cruce entre clydesdale y purasangre, estuvo participando en concursos durante 14 años, siempre con el mismo hierro con el que llegó con cuatro años, un filete retorcido, medio oxidado, con unas piezas alargadas por fuera de la boca, una de las cuales estaba rota.

 Fue el caballo más ganador de premios en metálico del circuito durante diez años, medalla de plata del equipo olímpico y tenía un montón de fans que lo adoraban porque tenía la costumbre de botarse después del último salto.

 “Se estaba chuleando”, dice John. “Sabía que había terminado el recorrido por los aplausos del público y porque yo dejaba de ejercer presión sobre él. Decía: “ya está, lo he hecho”, y se botaba. Era muy desconcertante, porque si el público aplaudía después de una combinación difícil en mitad de un recorrido también se botaba, lo que podía llevarte a error en el siguiente obstáculo.”

 El único defecto de Rayn era su tendencia a calentarse y John Whitaker, al que todos los hípicos de aquella época llamaban cariñosamente “Spot”, siguiendo el consejo de su padre y sin cambiarle ni la táctica ni el tipo de embocadura, mandaba al caballo al prado entre un concurso y otro. Desde entonces es algo que hace con muchos caballos.

 “Como el mejor de los caballos, Ryan tenía carácter pero también era “buena persona”. Su mayor cualidad era su regularidad. Sabías que tenías garantizado el cero.”

John llevó a su pequeño caballo olímpico, con ese aspecto tan raro, alrededor del mundo, consiguiendo la medalla de plata en los Campeonatos de Europa y de bronce en los del Mundo.

 Pero el momento que el jinete recuerda con más emoción fue conquistar la prestigiosa y escurridiza Copa del Rey Jorge V cuando Ryan tenía 17 años, después de que el trofeo le había sido arrebatado de las manos tantas veces antes. Spot era el último en salir al desempate y el hombre que no es precisamente conocido por su euforia, pero sabedor de que había ganado nada más poner el caballo las manos en el suelo después del último esfuerzo, lanzó su casco al aire con todas sus fuerzas.

 A pesar de un triunfo en el Derby, la pista de Hickstead fue su “pesadilla”. Una vez, en los comienzos, Ryan se paró varias veces de forma rara y John arrancó una rama de un seto y lo castigó por primera y única vez.

 Hickstead fue, de hecho, el escenario del terrible e inconcebible final de Ryan. El caballo tenía tendencia a pasar los fondos anchos dejando caer sus pies en medio y sacándolos enseguida. En 1987 Ryan con 18 años saltó un oxer blanco a barras iguales pero no pudo sacar los pies a tiempo y se cayó. No pareció una caída fea y caballo y jinete salieron caminando de la pista.

 Pero tres horas más tarde, en las cuadras privadas del dueño de Hickstead, Douglas Bunn, y con los veterinarios delante, Ryan’s Son se desplomó de repente y murió, probablemente por una hemorragia interna.

 John y su mujer Clare estaban allí; también estaba su madre Enid, que había enseñado a montar a John, y su padre Donald. Toda la familia quedó conmocionada y llorando. Cubrieron al caballo con una manta y le cortaron unos pelos de la crin y la cola, recordando que ya tenían un trocito diminuto de hueso que le habían quitado años antes cuando le operaron de una falange.

 El viaje de vuelta a Yorkshire sin Ryan’s Son, que había cambiado la vida de John Whitaker, fue el más largo, más triste y más silencioso que jamás hicieran.

Paloma Varela

 

Fotografía : Paloma Varela, José Arango, John Whitaker y Carolo López-Quesada, en el Concurso Internacional de Madrid de hace dos años.

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