Stroller. El más pequeño entre los mejores.
Algunos lectores de
www.carololopezquesada.com, me han pedido que escribiese
algo sobre el gran caballo Stroller. Como hace algunos meses ,
Paloma Varela nos escribió un excelente artículo, paso a
reproducirlo.
Carolo lópez-Quesada.
Stroller
llegó a Gran Bretaña como parte de un lote de caballos que el
tratante Tommy Grantham importó de Irlanda, para que lo montara
la hija de un cliente llamado Ted Cripps.
El Sr. Cripps pronto se dio cuenta de que tenía
un magnífico poni de salto. Cuando terminó el Horse of the Year
Show de 1960 Ted vendió el poni, que por entonces tenía ocho
años, a Ralph Coakes un astuto tratante de Hampshire cuyos hijos
montaban muy bien en salto de obstáculos. Marion siguió los
pasos de sus hermanos mayores John y Douglas como integrante del
equipo junior de Gran Bretaña.
La amazona tenía una forma de montar
extraordinariamente natural, lo que unido a los increíbles
medios del caballo hicieron de ambos un magnífico binomio.
“Cuando
salí de juniors con 16 años, mi padre quería vender a Stroller.
Parecía lo más natural para pasar a caballos” recuerda
Marion. “Ann Moore lo probó y yo le
supliqué a mi padre que no lo vendiera y que me dejar empezar a
correrlo en pruebas abiertas a toda clase de caballos”.
Se
convirtió en la sensación de cada concurso ver como el poni de
una niña pasaba los setos, oxeres, banquetas y fosos mejor que
la mayoría de los mejores caballos del mundo.
En 1965, cuando Marion tenía 18 años, llevó a
Strolller al triunfo en el Campeonato del Mundo de Amazonas en
Hickstead. Tuvieron mucha competencia en los tres días que duró
y hubo que luchar muy duro para conseguirlo. Ese mismo año
ganaron la Queen Elisabeth Cup en el Royal International Horse
Show y la volvieron a ganar seis años más tarde.
Stroller, con solo 1,44 m de alzada, tenía la
altura de un poni pero las hechuras y el temperamento de un
caballo de calidad en miniatura. Tenía muchísimo corazón y
seguridad en sí mismo.
La última potencia que corrió fue en Antwerp en
1967. Pasó el muro a 2,03 m y sólo derribó la tapa a 2,08 m, lo
que le llevó a ganarla compartiendo el premio con Alwin
Schockemöhle con Athlet, especialista en potencias.
Stroller y Marion ganaron la Hickstead Derby
Trial en 1964, y casi ganaron el Derby, acabando segundos detrás
de Seamus Hayes con Goodbye.
Tres años después Stroller ganó el Derby: fue el
único cero de los 44 que corrieron, consiguiendo mantenerse en
pie después de tropezar aparatosamente y bajando la enorme
banqueta patinando.
Fue segundo en el Derby de Hickstead en 1964 y
tercero en 1970, consiguiendo ese año una increíble victoria en
el prestigioso Derby de Hamburgo.
Marion recuerda ”Cuando pasamos el último
salto, haciendo el único cero del día, los 25.000 espectadores
se volvieron locos. Fue uno de los momentos más emocionantes de
mi vida. Acabábamos de hacer el 50º cero conseguido en la
prueba y era la primera vez que lo lograba una amazona”.
El
mayor éxito de Stroller, cercano a la tragedia, fue en las
Olimpiadas de Méjico en 1968. Había algunos problemas de altitud
pero además el poni tenía un diente destrozado por culpa de una
caries. Se decidió darle analgésicos y vahos antes que
arriesgarse a extraer el diente durante el concurso.
A pesar de ello, Stroller puso todo su corazón e
hizo un magnífico cero en la primera vuelta de la prueba
individual y ocho puntos en la segunda, en un recorrido
gigantesco. El americano Bill Steinkraus con Snowbound ganó la
medalla de oro con cuatro puntos y Marion la de plata. Una vez
en Gran Bretaña fue nombrada Deportista del Año.
Fastidiado por el dolor en el diente Stroller se
paró por primera vez en su vida en la prueba de equipos y fue
eliminado.
El magnífico poni se recuperó y consiguió la
medalla de oro de Wills Hickstead por puntos ganados en pruebas
grandes, consecutivamente, desde 1967 a 1969. Fue líder en el
Horse of the Year Show en 1970 y ganó el Campeonato de Gran
Bretaña en Hickstead en 1971, once años después de su primera
aparición en el mismo concurso.
Retirado en los años setenta, vivió hasta los 36
años. Se le recuerda con muchísimo cariño por generaciones de
aficionados. Fue el más pequeño entre los mejores.
Paloma Varela